Cariño, esto no es lo que parece…
(es peor… pero no te preocupes, te va a gustar)
Esto es lo que le dije a mi pareja el primer día que vio mi página web.
Así que voy a explicarlo sencillo y para toda la familia para que no se me confunda.
Sí, hay gente que me paga por escribir.
Pero no de cualquier cosa, claro.
Me pagan por hacer que lo que tienen que decir sea imposible de ignorar.
Ya sea para vender, seducir o simplemente lograr que alguien no se despegue de lo que cuentas.
¿Por qué lo hago?
Pues porque funciona.
Algunos lo llaman «storytelling».
Yo lo llamo hacer que hasta tu perro deje de ladrar para escucharte.
A ver, no te voy a mentir:
Ya hay marcas, empresas y emprendedores que han confiado en mí, pero aún me considero aprendiz.
Sigo afinando el arte con cada proyecto, con cada cliente. Y eso es lo divertido.
Así que, te dejo con tres opciones:
Dame tu email. Sí, solo eso. A cambio, te enviaré contenido que puede que te sirva para vender más, o para hacer que te presten atención en tus reuniones familiares. Tú decides.
Saber quién soy. Pero te aviso, no es tan interesante. Mi trabajo lo es más. Yo soy simplemente alguien que sigue aprendiendo y mejorando en esto de hacer que la gente preste atención.
Leer lo que escribo. Si te engancha, bien. Si no, pues tan amigos. Aquí no hay promesas vacías ni trucos baratos.
No te voy a regalar un ebook ni a decirte que detesto el spam (porque todos lo odiamos ya, ¿no?).
Tampoco me vas a ver gritando como un gurú de internet.
Lo mío es más sencillo.
Escribo emails con cosas que importan.
Si te interesa, te apuntas. Si no, no pasa nada.
Lo que hagas después de leer esto es cosa tuya.
Pero si decides suscribirte, no te prometo nada…
Solo que quizá, solo quizá, te sorprendas.
(Y si no, siempre puedes seguir viendo vídeos de gatos.)
